Dejando de lado la cantaleta fallida del “nativismo”: Monterrey, Ciudad del Conocimiento, no podemos minimizar el sello que a nivel educación distingue al estado entero en el país, sólo por mencionar un par de ejemplos: que la Facultad de Medicina y de Derecho de la UANL estén entre las más reconocidas de México y ser la ciudad cuna del ITESM, con trascendencia internacional.
Aún así hay amplios boquetes por resanar, como el que menciona el rector de la UANL respecto al nivel de deserción en las preparatorias de la institución, que alcanza el 17% del alumnado de 1er año, si bien mucho “menos peor” cifra del 25% de hace un par de años. Como recurso que ha ayudado a disminuir la estadística se destaca el sistema de asesorías que vienen incorporando los planteles, en los que casi (puedo dar fe pues fue el caso de un familiar cercano) “no pasa el que no quiere”.
En la mejor formación de nuestra juventud se cimienta un mejor mañana de este país, y detalles como éste no resultan muy halagüeños. Al tiempo…
Fuente: Milenio