
(Por Gabriela Llanas Vidaurri)
“Estamos hasta la madre”, “Somos estudiantes, no sicarios”, “Ni un muerto más”, “Más escuelas, más hospitales, menos maniobras militares”.
Mucho se puede criticar un Movimiento Ciudadano: que si las marchas no sirven para nada, que ocupamos una revolución armada, que si somos gente que no tenemos nada mejor que hacer. Yo aquí partiría en dos vertientes. Las marchas tienen dos utilidades. 1.- Sirven para dejar en claro que no se está conforme con algo y 2.- Sirven de contención y para compartir con todos los otros que viven y sienten lo mismo.
Ante el llamado de el poeta Javier Sicilia por el asesinato de su hijo Juan. Nuevo León se unió y el 8 de Mayo se consumó la “Marcha por la paz con Justicia y Dignidad”. Después de un plantón hecho por compañeros del rincón zapatista de Nuevo León, cientos de ciudadanos salimos a las calles de Monterrey a marchar y a exigir que esta guerra que cobra cientos de vidas inocentes pare. En el camino me tope con muchos comentarios y muchos murmuros. Desde el animador de una tienda de ropa que al pasar el contingente decía “Amigos que están marchando vengan! Aquí si les hacemos caso, si nos compran algo” hasta un “¿Y esta peregrinación que?”. Es tan fácil hablar cuando no se ha vivido el dolor de perder a un ser querido por esta situación cuando ni la debía ni la temía, la desaparición de un hijo y de las autoridades solo escuchar un “Ya Sra. Tome el dinero y ya”.
Es comprensible quien no se siente convocado ante estos eventos yo tampoco me habría sentido así hace un mes de no ser por la muerte de mi amiga Gabriela. Gaby murió afuera de la facultad de psicología de la UANL cuando esperaba el Tigrebus y ser atropellada por un policía ejecutado que al intentar huir le arranco la vida.
Como no compartir el dolor de miles de familias que hoy lloran la muerte o la desaparición de alguno de sus integrantes. Como no sentir el dolor de que a México le están arrancando gente que podría haber hecho un cambio. Hoy yo los invito a que reflexionen. Una marcha no cambia nada pero es un punto de encuentro para decirle al otro “¡No estás solo!”. Un punto de encuentro entre personas, llámenos “idealistas”, “rojillos”, “revolucionarios” que solo queremos una cosa. No perder la esperanza de que esta situación pueda cambiar. No proponemos un acuerdo con los “malitos” porque nos han robado hasta el sueño, proponemos una acuerdo con el pueblo para que de hoy en adelante hagamos introspección y nos preguntemos “Y que estoy haciendo yo para que esta situación siga?”. Desde el consumo de drogas hasta comprar piratería.
Hoy puedo decir que México no está muerto, que esta más vivo que nunca. Que Nuevo León hoy alza la voz y pide a gritos “No más sangre”, “Ni un muerto más”. No los obligo ni los satanizo si no quieren participar pero si un día llegan a vivir esta situación aquí estaremos para manifestarnos junto con ustedes.
Por cada Juan, por cada Victor, por cada Lucila Quintanilla, cada Gabriela Pineda, cada María, Pedro, No Identificado y No Identificada que hoy no tenemos con nosotros. Por cada uno de ustedes hoy yo Gabriela Llanas levanto la voz y hago un compromiso conmigo misma de hacer cambios en mí que ayuden a cambiar la situación que vivimos. No podemos hacer paz si no somos paz.
La intención de la iniciativa es que las mejores propuestas, luego de ser revisadas por un comité de expertos sean entregadas a las autoridades competentes como una aportación a las políticas públicas urbanas en un foro de seguimiento al