No estamos como Ciudad Juárez

Terminó el mes de abril, con la nada despreciable cifra de 125 muertes vinculadas con el crimen organizado y la lucha contra el narco, convirtiéndose con ello en el mes más violento para el estado de los hasta ahora transcurridos desde que se desató este espiral de violencia.

Habiendo consumido ya una tercera parte del año, se cuentan en total este 2011 a 440 personas que han perdido la vida, entre delincuentes, elementos de seguridad e inocentes lamentablemente que por error o fuego cruzado han visto agotado el don más valioso con el que contamos. Nuevo León se coloca en el Top 5 del país en cuanto víctimas por este motivo detrás de los “grandes” Chihuahua, Sinaloa, Guerrero y Tamaulipas. Pero si hasta hace un año podíamos ufanarnos diciendo No estamos como Ciudad Juárez, pues es más que evidente que la distancia se ha acortado sustancialmente, en detrimento de la calidad de vida y garantías de seguridad con las que se pueda contar.

futlocal.jpgAhora bien, ya es Mayo, y comienza el mes con el “bendito regalo” de tener a ambos equipos de futbol de la localidad calificados a la liguilla, por lo que al menos por esta semana, ¿cuál preocupación? Disfrutemos de nuestro circo colectivo y ya el 22 de mayo, si la suerte lo permite, volvamos a sacar las estadísticas y descubramos que No estamos como Ciudad Juárez…pero ya merito.

Si los narcos creen en Dios, no hay a quien se lo avisen

Comenzamos la Semana Mayor, y muchos, al igual que Héctor Aguilar Camín en su columna de ayer nos preguntamos: ¿Los narcos creen en Dios? No hay las garantías para esperar una “tregua” en virtud de estos días de reflexión y recogimiento (como ligeramente se nos ha “garantizado” ante las fechas navideñas -ver imagen-), menos cuando el capitán en jefe de esta nave fue precisamente el primero en pedir sus vacaciones y hacer maletas.

tregua.jpg

Y por si fuera poco, la semana pinta movida (y corresponde a nosotros darle seguimiento) tras el reclamo del padre de Jorge Otilio Cantú Cantú, profesionista de 29 años abatido por un grupo de reacción inmediata la mañana de ayer en Ave. Lázaro Cárdenas y calle Puerto San Blas. Lo que exige Don Otilio es que las autoridades procesen a los responsables del homicidio de su hijo y lavar su nombre pues no era ningún delincuente. ¿Qué pasó realmente? Estamos o ante un caso más de actuar sin temerosidad delante de un escuadrón de efectivos armados (que ha sucedido), o de nueva cuenta, de un “error” en el sexto sentido de los elementos de seguridad que por la hora y el vehículo del ahora fallecido confundieron gato por liebre.

El evento por el lugar en el que se desenvuelve me recuerda inevitablemente aquel cuando en noviembre del 2008 elementos de Seguridad Pública de Monterrey balearon a una familia a bordo de un Chevy. De ese entonces a la fecha ya no alcanzan los dedos de las manos para enumerar situaciones de esta índole, y bajo la prevaleciente “ley no escrita” (y revisen ustedes las noticias de este 2011 para comprobarlo) de “¿para qué los detenemos? Mejor nos los echamos de una vez”, los resultados de los patrullajes de los grupos de reacción inmediata por la metrópoli podrían seguir arrojando casos como el que mencionamos.

¿Qué nos corresponde hacer? Despolarizar vidrios, conducir por la noche a moderada velocidad y de ser posible con la luz interior del vehículo encendida y mantenerse alerta para reaccionar con la mayor de las mesuras ante el paso de los convoys militares… o de los malitos.