Muy buen punto de vista en un blog de El Economista acerca de quien es juez y parte de poder modular, por así decirlo, sus expresiones de uno u otro tema en este país…
Sin embargo, tengo que ser congruente y estar de acuerdo con el PRD en la Cámara de Diputados que se opuso a meter a la cárcel por tres años a los que hacen narcocorridos o narcopelículas.
Dicho esto, si apoyara la propuesta presentada por el diputado bajacaliforniano, Óscar Martín Arce Paniaga, del PAN, tendríamos que prohibir la exhibición de películas como El Padrino, Pulp Fiction o Scarface, que abordan el tema de la violencia, el crimen organizado y las drogas. Tendríamos que castigar a la televisora mexicana que transmitió con alto raiting las series de televisión El Cártel de los Sapos o Sin Tetas no hay Paraíso. No hay ni policía, ni presupuesto que alcanzara para perseguir estos “delitos”. Incluso, no hay parámetros para determinar qué película, serie de televisión o corrido se pasa de la raya y merece sanción.
Esta actitud de exigirle al otro que se calle porque no piensa como nosotros tiene un doble filo, pues si aplicáramos la misma regla que en los narcocorridos, tendríamos que estar de acuerdo con la petición del PRD de callar al Cardenal Norberto Rivera y exigirle no opinar en contra de los matrimonios gay, y la posibilidad legal para que parejas del mismo sexo puedan adoptar hijos en la Ciudad de México.
También tendríamos que estar de acuerdo con quienes exigen que el conductor de Televisión, Esteban Arce, se calle y sea despedido de su trabajo porque expresó su homofobia en su noticiero matutino.
Nuestra Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos garantizan como un derecho humano inalienable la libertad expresarme sin reprimenda ni castigo.
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