Por pocos es desconocido que uno de los nada presumibles records con los que contamos es ser la ciudad que más Coca Cola consume en el mundo. Como menciona Ecoportal.net (artículo que data del 2005 pero que no pierde vigencia),
“en 1999 los mexicanos le entregamos a la Compañía Coca-Cola el 10% de sus ganancias a nivel mundial, ya que en ese año en promedio cada mexicano consumió 431 vasos de ocho onzas, las cuales sumaron más de 16 mil millones de cajas unidad. Monterrey, la segunda ciudad más grande del país ubicada en el estado norteño de Nuevo Leon, consume más Coca Cola per capita que ninguna otra ciudad en el mundo. Monterrey es la ciudad donde se encuentra la sede de FEMSA, la embotelladora de Coca-Cola más grande de América Latina y el Caribe”.
Mencionarlo es para darle justificación al título de esta entrada, respecto al documental: The Coca Cola Case, realizado en 2009 y que este año se ha ido abriendo lugar de apretada manera en festivales de cine independiente, y no es para menos cuando reseña el turbio mundo en el que se encuentra involucrada la compañía por la lucha entre sus intereses y lo de sindicatos de algunos países, en específico Colombia, de donde se menciona que La Coca Cola está acusada de utilizar paramilitares para asesinar ocho sindicalistas colombianos, convirtiéndose la cinta de 86 minutos en la reseña de los cineastas Germán Gutiérrez y Carmen García de la lucha de los abogados estadounidenses Daniel Kovalik y Terry Collingsworth, y el activista Ray Rogers en su cruzada contra la empresa tras el asesinato de Isidro Gil, asesinado a quemarropa mientras trabajaba en la planta de Coca Cola en Carepa, Colombia, pues parte de una unidad de negociación sindical -MetrolatinoUsa-.
Si te manejas con el inglés, te acercamos esta sinopsis de 5 minutos de este documental que definitivamente dudo podamos apreciar algún día placidamente en Monterrey…