Si los narcos creen en Dios, no hay a quien se lo avisen

Comenzamos la Semana Mayor, y muchos, al igual que Héctor Aguilar Camín en su columna de ayer nos preguntamos: ¿Los narcos creen en Dios? No hay las garantías para esperar una “tregua” en virtud de estos días de reflexión y recogimiento (como ligeramente se nos ha “garantizado” ante las fechas navideñas -ver imagen-), menos cuando el capitán en jefe de esta nave fue precisamente el primero en pedir sus vacaciones y hacer maletas.

tregua.jpg

Y por si fuera poco, la semana pinta movida (y corresponde a nosotros darle seguimiento) tras el reclamo del padre de Jorge Otilio Cantú Cantú, profesionista de 29 años abatido por un grupo de reacción inmediata la mañana de ayer en Ave. Lázaro Cárdenas y calle Puerto San Blas. Lo que exige Don Otilio es que las autoridades procesen a los responsables del homicidio de su hijo y lavar su nombre pues no era ningún delincuente. ¿Qué pasó realmente? Estamos o ante un caso más de actuar sin temerosidad delante de un escuadrón de efectivos armados (que ha sucedido), o de nueva cuenta, de un “error” en el sexto sentido de los elementos de seguridad que por la hora y el vehículo del ahora fallecido confundieron gato por liebre.

El evento por el lugar en el que se desenvuelve me recuerda inevitablemente aquel cuando en noviembre del 2008 elementos de Seguridad Pública de Monterrey balearon a una familia a bordo de un Chevy. De ese entonces a la fecha ya no alcanzan los dedos de las manos para enumerar situaciones de esta índole, y bajo la prevaleciente “ley no escrita” (y revisen ustedes las noticias de este 2011 para comprobarlo) de “¿para qué los detenemos? Mejor nos los echamos de una vez”, los resultados de los patrullajes de los grupos de reacción inmediata por la metrópoli podrían seguir arrojando casos como el que mencionamos.

¿Qué nos corresponde hacer? Despolarizar vidrios, conducir por la noche a moderada velocidad y de ser posible con la luz interior del vehículo encendida y mantenerse alerta para reaccionar con la mayor de las mesuras ante el paso de los convoys militares… o de los malitos.

No basta decir BASTA

Ya mucho se ha escrito durante el día de hoy sobre la desagradable noticia del asesinato del Alcalde de Santiago,N. L., Edelmiro Cavazos, luego de encontrarse su cuerpo esta mañana. Sí para muchos era cuestión de horas que ésto sucederia, otros tantos deseábamos lo “menos peor”, y que pudiera correr la suerte de los funcionarios de Monterrey levantados en fechas pasadas.

Las muestras de indignación no se hicieron esperar, o al menos en los diversos espacios de manifestación en la red así se ha hecho notar, sólo por citar un par de ejemplo, Twitter ha sido un hervidero que ha 12 hrs. de los hechos sigue acumulando de 140 en 140 caracteres las expresiones de repudio ante la situación de impunidad que atraviesa el Estado, que en un parpadeo ha rebasado la que se vive en otros como chihuahua, Guerrero o Michoacán y a últimos meses no hay día que no se registre un acto de narcoviolencia. Y la nota al respecto publicada en elnorte.com ha rebasado sin reparo alguno las mil opiniones en el foro.

¿Es lo anterior suficiente? Desde luego que no, y sin embargo, no se ve por donde o quien consiga canalizar la rabia que sentimos, el hastío que nos provoca vivir con incertidumbre, y ante ante acontecimientos como éste, sentirnos mucho más desprotegidos pues si se atenta contra la vida de una autoridad que puede esperar el ciudadano de a pie. Ya no es descabellado pensar que en cualquier momento de la jornada te intercepten y despojen del vehiculo, peor aún quedar involucrado en fuego cruzado con el peor de los desenlaces.

A manera de duelo por el fallecimiento de este funcionario público y tantos otros ciudadanos más, y sumado al callado dolor que esta GUERRA provoca en gran parte de la ciudadanía y de la que me siento inmerso, este sitio estará No Disponible durante 3 días a partir de las 9pm de esta noche.

basta.jpg

Narcoviolencia en Monterrey: la punta del iceberg

Durante esta mañana uno de los artículos que al menos en la twittosfera local más viralidad ha conseguido es el publicado en la versión online de Excelsior: El narcotráfico desató el éxodo en Monterrey, y en el que apoyados en palabras del alcalde de la ciudad, Fernando Larrazabal, se hace recuento de los daños por la guerra al narco en el sector comercial.

Menciona el funcionario:

“Es una realidad que está sucediendo, como el cáncer, no puedo dejar de reconocer lo que está pasando, claro que me preocupa y me ocupa. Los enfrentamientos de grupos criminales que se han presentado de manera más frecuente en las últimas semanas ya han empezado a cobrar víctimas inocentes“.

La nota también comparte la estimación de que alrededor de 200 negocios (entre bares, centros nocturnos, discotecas, centros de entretenimiento y restaurantes) han visto afectada su actividad e incluso un elevado porcentaje ha tenido que cerrar; así como la obligación por la que pasan hasta un 70 % de los locatarios de bodegas y empresarios de las centrales de abasto de Nuevo León de pagar “derecho de piso”.

violenciamadero.jpg¿A ésto se reducen los daños de la narcoviolencia en el estado? A mi parecer es tan solo la punto del iceberg que traspasa el marco de la economía y carcome cada día el derecho a la tranquilidad que cada habitante de la ciudad, cada familia, tiene. Y situaciones como la balacera en pleno Felix U. Gómez y Madero el sábado pasado, tomando por sorpresa a transeuntes de la zona que no supieron ni donde resguardarse no es más que un ejemplo de infinidad de eventos que atemorizan.

Y es lo que hay…